domingo, 20 de noviembre de 2016

Los animales en la creación autoral de Jorge Padula Perkins.

Por Luis Duarte Farina
   Las canciones con letras creadas por Jorge Padula Perkins abordan muy diversas temáticas. Son emergentes naturales de su inspiración y no siguen un lineamiento preconcebido en cuanto a los tópicos poéticamente abordados.

No obstante, una posterior y simple indagación en el cancionero de su autoría permite, en ocasiones, encontrar un entramado temático tácitamente vinculado entre varias de sus creaciones. Así el caso del abordaje de cuestiones atinentes a los animales.

Sobre el particular se han encontrado, hasta el momento de escribir esta nota, siete piezas musicales que, de uno u otro modo, aluden a animales.
Así es que pueden presentarse (en un subgrupo particular y específico), los que expresan la clara simpatía del autor hacia los perros como “Ladrando en mi alma” (aire de chacarera con música de Rodrigo Stottuth y versión original en la voz de Nery González Artunduaga), “Un beso a mi perro” (zamba no tradicional con música de Alfredo Figueras en versión demo por Julio Rolon) y el tango “Hijo de perra” (con música e interpretación de Julio Rolon).

El gato ha llegado a la canción con letra de Padula Perkins de la mano de un ejemplar ficticio de su especie: “Cebolla. El gato que odia el limón”, inspirado en el personaje homónimo, protagonista de la historieta de Florencia Palacios (chamamé no tradicional con música de Morgana Li y Alfredo Figueras, intepretado originalmente por “La Gonzalito”).

“El sapo chamamecero” -Letra de autoría compartida con Alicia Armella- (con música de Rodrigo Stottuth y versión inaugural de Nery González Artunduaga), dedica versos y melodía a la vida cotidiana y familiar del batracio. Con el mismo compositor y cantante, “Hasta otro cielo” es una cueca que señala la añoranza por las calles llenas de mariposas tan comunes en el pasado y la ilusión de que hayan encontrado nuevos espacios vitales.

“La libertad del jilguero” constituye un canto a la libertad en general y una propuesta de vida sin jaulas (chamamé con música de Alfredo Figueras e interpretación del dúo Ignoto). Finalmente y también compuesta musicalmente por Figueras, la “Chacarera para el cuis” aborda, desde el folklore, la cotidianeidad de ese animalito que, en sus muchas variedades familiares, es habitante autóctono de todo el territorio argentino y diversos lugares del mundo.

Letras, audios y videos (enlace en cada título)

  
Va corriendo entre los pastos
apurado va apurado
porque teme ser capturado
y comido por el hurón.

Aquerencia en los yuyales
con su familia y hermanos
o donde encuentre pastizales,
cerca de donde pasa el tren.

Tiene pelo corto y grueso
y variado en los colores.
Es ligero pa los amores
cuando manda su libertad.

Estribillo:
“Cuis común” o “Cuis campestre”
es el “Preá” en el portugués.
“Apereá” o el “Pampa Cavy”
en guaraní y en inglés.
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Alguno es el cuis serrano,
grande, andino, común, chico.
De la Mara el es un pariente
y del Cobayo es un familiar.

Patas cortas pero fuertes,
uñas agudas y dientes.
Siempre gusta de pastos tiernos;
también tallo, semilla y flor.

Es puro animal terrestre,
aunque nada si es el caso.
Se duerme entre matas y arbustos
y la cría la tiene allí.


Canta jilguero cantor,
cántale a la libertad.
Canta con toda la voz,
para la jaula olvidar.

Canta y silba tu alegría
por no tener más alambres.
Canta tu trova a la vida,
suelto y bañado de sol.

Vuela jilguero pintón,
no te canses de volar.
Vuela y al viento tu voz,
llevará la libertad.
 
Vuela y disfruta tu vida;
calma tu sed y tu hambre.
Busca tus propias semillas
en el mundo de color.

Busca tu propio lugar,
pareja para anidar;
búscale hogar al pichón
que muy pronto llegará.

Busca compañera y casa,
bien cuidadita del agua,
para los hijos jilgueros,
pichones de libertad.

Estribillo:
Vuela jilguerito
y regala el canto.
Vuela jilguerito
y regala el canto.
Que libertad es tu voz
y la canción es tu encanto.
Que libertad es tu voz
y tu canción es amor.



Si te abrazo siento
que late en mi mano
tu corazón tierno.
Y tengo en tu pecho
pegado a mi palma
tu alma de perro.
pegado a mi palma
tu alma de perro.

Tu mansa mirada
de cánido hermano
me reclama un beso.

Porque no conozco
mejor forma humana
de decir -te quiero-

Tibio ángel peludo
de espíritu claro
y valor sin precio.
Tibio ángel peludo
de espíritu claro
y valor sin precio.

Abrazado a tu alma
siento que es mi vida
mucho más que eso.

Si te abrazo siento
que late en mi mano
tu corazón tierno.
Y tengo en tu pecho
pegado a mi palma
tu alma de perro.
pegado a mi palma
tu alma de perro.



Delgada línea de tinta
en trazo fino.
Parido entre sueños en Rufino.
Psicólogo de amigos,
que tiene a la galaxia
por camino.

Perspicaz, adolescente
y divertido.
Dotado de astucia, al ser felino.
Enfrentado a lo agrio;
al limón es adverso
y enemigo.

Sutil dibujo de vida
y buen amigo.
De ipod melómano genuino.
Señor de mate y tango,
Es espíritu de Flor;
grito y trino.

Luce su nombre y su pinta,
el bien nacido:
Cebolla, gato y santafecino.
Filósofo de barrio,
que tiene al Universo
por destino.



Sos habitante de intemperies
e inquilino común de la inclemencia,
sin cucha ni collar,
¡De suerte perra!
Sentimental y despojado,
peregrino vulgar de las veredas,

Y andás, maltratado por la vida,
con el alma dolorida
entre la gente.
Para morfar, hurgás en la basura,
esperanza sin premura
en hambre urgente.

Sos indefenso y resignado,
errante rutinario y siempre alerta.
Sufrido a flor de piel,
¡De vida perra!
Sensible y desprovisto,
con las patas cansadas y mugrientas.

Y vagás, sediento y desgreñado,
con la cola entre las patas,
vida y miedo.
Para dormir buscas en los rincones,
sin tener mas pretensiones
que tu sueño.

Sos habitante de las calles,
vecino poblador sin residencia.
Sin raza singular,
¡Hijo de perra!
Sos paladín de la esperanza,
latente la alegría en tu existencia.

Y tenés confianza renovada,
con la cola alborotada
y sin más pena.
Y así apostás con fe cada mañana,
a tener tu tan deseada
cucha buena.

  
El sapo chamamecero
canta bajo el aguacero.
Y canta siempre mejor,
toda vez que siente amor.

La busca a su compañera
para hacer de a dos el canto
y juntos bajo la lluvia
bailan, saltito tras salto.

El sapo chamamecero
es un sapo enamorado,
que canta siempre contento,
a su prenda, ilusionado.

Del color del arco iris
son las notas de su canto,
y del amor a la vida…
puñados de renacuajos.

El sapo chamamecero
viste gotas de esperanza
y siente siempre el amor
con cosquillas en la panza.

Estribillo:
Canta, canta sapo tranochado,
nunca, nunca dejes tu canción,
que cantándole a tu amada
estás cantando al amor.
Lanza un sapucai al campo,
desbordado de emoción,
que el chamamé así se canta,
con alma y con corazón…
que el chamamé así se canta,
con alma y con corazón.

  
Se habrán ido a volar
al paraíso,
tal vez en una eterna
primavera.

Multicolores dueñas
de la siesta
que ayer lucían en calles
y veredas.

No se dónde están hoy
las mariposas
derrochando colores
de mil modos…
derrochando colores
de mil modos.

Se habrán ido aleteando
hasta otro cielo
donde sobrevivir
no sea un desvelo.

Habrán ido a otros
lugares bellos
en donde regalar
su colorido.

Se habrán ido a volar
al paraíso...
se habrán ido aleteando
hasta otro cielo…
se habrán ido aleteando
hasta otro cielo.


De pronto se escapa
su vida del cuerpo
y todo se aquieta,
menos el silencio.
Agobia el vacío.
¡Ha muerto mi perro!

No brillan sus ojos,
no exhala su aliento.
Apenas la brisa
entreteje un sueño
de ilusión de vida,
si acuna sus pelos.

Sus pasos inquietos
no siguen con celo
cada movimiento.
Y el gato vecino
busca, confundido,
su ancestral intento.

¿Después de la vida
dónde irá mi perro?
¿Hallará lugares
en espacio etéreo?
¿Encontrará nubes
aisladas del tiempo?

Algunos nos hablan
de que existe un puente…
el del arco iris,
muy cerca del cielo,
que es en donde juegan
y esperan reencuentros.

Yo llevo sus ojos
grabados a fuego…
sus latidos frescos,
a corazón pleno…
¡Ladrando en mi alma

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