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lunes, 26 de marzo de 2018

Música, poesía y canto “A orillitas del Matanza”.


Las estaciones “Marinos del Fournier” y “Villa Madero”, los “Tapiales de Altolaguirre”, las fábricas, la inmigración, el río Matanza, el puente La Noria, son algunas de las figuras, símbolos y recordatorios de la historia y de la geografía de la ciudad que se evocan en esta chacarera.

Con letra de Jorge Padula Perkins y música de Alfredo Figueras, la pieza constituye un homenaje al arte y la cultura local, al tiempo que se torna vertebradora del sentido de pertenencia de sus habitantes respecto del entorno geográfico y social.

Alfredo Figueras es pianista, guitarrista y acordeonista y vecino de Villa Madero. Realizó la composición musical de este tema junto a los versos de Padula Perkins y atravesado por sus propias vivencias emocionales que lo ligan a La Matanza.

La chacarera fue presentada en el rubro “tema inédito” en el Pre Cosquín de La Matanza 2018 y, si bien el criterio del jurado actuante no lo tuvo en cuenta para superar esa instancia, es a todas luces un emergente cultural de Villa Madero intrínsecamente capaz de constituirse en embajador artístico del alma del partido de La Matanza.

En la ocasión (sábado 2 de diciembre de 2017), en el Club Artigas de Lomas del Mirador, se interpretó con las voces de Lucho Maza y Alfredo Figueras, acompañados en bombo por Ramón Torres y en primera guitarra por Ricardo “Caio” Meza.

Alfredo Figueras
Partitura y letra de este tema musical están integrados en dos libros de Figueras publicados en línea, a saber: “16 canciones argentinas. Libro II” y “Cuises argentinos 7”.

Cabe señalar que algunos seguidores de Alfredo Figueras están estimulando gestiones para que el municipio de La Matanza declare a esta chacarera como obra de “interés cultural”.

Aquí la letra completa y finalmente, un video captura en vivo (con la calidad de audio propia de la circunstancia) de la referida actuación.

A orillitas del Matanza,
de la capital lindera.
Es nuestra Villa Madero
nuestra Madero ciudad.
Es nuestra Villa Madero
nuestra Madero ciudad.

Dominio de querandíes,
su sangre puebla su tierra.
“Tapiales de Altolaguirre”,
un paraje singular.
“Tapiales de Altolaguirre”,
un paraje singular.

Perlita de La Matanza,
tierra plena de ilusiones.
Vivo en ella mis pasiones
y alimento mi soñar.
Vivo en ella mis pasiones
y alimento mi soñar.

Ciudad de Villa Madero
por tus calles caminaré
Orgulloso de llevarte
en el alma yo andaré.

Luego Bernabé Madero;
la inmigración y la industria.
“Las fábricas” una villa
y otra “Circunvalación”.
“Las fábricas” una villa
y otra “Circunvalación”.

Estación “Villa Madero”
y “Marinos del Fournier”.
Dos estaciones, un pueblo,
viven presente y ayer.
Dos estaciones, un pueblo,
viven presente y ayer.

Barrio de lucha y pujanza
que las aguas del Matanza
cruza por puente La Noria
la gente que viene y va…
cruza por puente La Noria
la gente que viene y va.

Ciudad de Villa Madero
por tus calles caminaré
Orgulloso de llevarte
en el alma yo andaré.


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jueves, 27 de marzo de 2014

Música y letra para un homenaje al pueblo Kilme

“Casi nada. Pequeña oda a los Kilmes”, pieza musical con letra de Jorge Padula Perkins y música de Rodrigo Uriarte Stottuth.


Recitado:

Bravíos los Kilmes, habitaban, en las tierras hoy tucumanas, amalgamados a la libertad…
Su  fuerza no pudo contra la potencia imperial que avasallaba a América y su gente…
Pueblo sojuzgado al fin y forzado al exilio y la condena en la Reducción de la Exaltación de la Santa Cruz de los Quilmes…
Hoy quedan ruinas en el norte y, sobre sus huesos, una creciente ciudad homónima en las márgenes del Plata…
Kilmes y Acalianos están presentes pero a través de la historia relatada y escrita por sus vencedores. Casi nada…casi nada…

Eco desnudo
de los Valles Calchaquíes.
Cercenados su voz,
su idioma y su palabra.
Sabemos de ellos
por lo que otros nos cuentan.
Sabemos casi nada.
Sabemos casi nada.



Sabemos de ellos
que en la tierra eran libres...
valles sin fronteras…
horizonte y montaña.
Acalianos y Kilmes
bajo un cielo de estrellas,
eran cuerpos y almas,
eran cuerpos y almas.


Sagrado grito.
Resistencia entre cerros.
Conquista y pena
que abruma en el destierro,
a orillas del Plata,
donde morir de a poco
es salir del encierro,
es salir del encierro.



Cultura esclava,
de la real encomienda.
Muertos los ritos
por la cruz y por la espada.
Tenemos de ellos
lo que algunos escriben.
Solo pruebas fantasmas,
solo pruebas fantasmas.


Sudor de muerte.
Reducción de la Cruz Santa
de prisioneros,
puñal ensangrentado…
de cuerpo y alma,
más de sesenta años
después del mil seiscientos,
después del mil seiscientos



Sangre diaguita
de la pazioca etnia.
Lengua olvidada
de la verba kakana.
Oímos de ellos
lo que los otros dicen.
Y dicen casi nada,
y dicen casi nada.




Huesos silentes
en un sepulcro eterno
…futuros truncos
e historias que no fueron.
Y pese a ello
su imborrable presencia
¡memoria de los pueblos!
¡memoria de los pueblos!


domingo, 2 de junio de 2013

"Casi nada. Pequeña oda a los Kilmes"


Letra: Jorge E.Padula Perkins
Música: Rodrigo U. Stottuth
Interpretación...
Recitado: Jorge Padula Perkins
Arreglos y piano: Rodrigo U. Stottuth
Voces, guitarras y percusión: Nery H. González Artunduaga

Recitado:

Bravíos los Kilmes, habitaban, en las tierras hoy tucumanas, amalgamados a la libertad…
Su  fuerza no pudo contra la potencia imperial que avasallaba a América y su gente…
Pueblo sojuzgado al fin y forzado al exilio y la condena en la Reducción de la Exaltación de la Santa Cruz de los Quilmes…
Hoy quedan ruinas en el norte y, sobre sus huesos, una creciente ciudad homónima en las márgenes del Plata…
Kilmes y Acalianos están presentes pero a través de la historia relatada y escrita por sus vencedores.
Casi nada…casi nada…

Canto: 

Eco desnudo
de los Valles Calchaquíes.
Cercenados su voz,
su idioma y su palabra.
Sabemos de ellos
por lo que otros nos cuentan.
Sabemos casi nada.
Sabemos casi nada.

Sabemos de ellos
que en la tierra eran libres…
valles sin fronteras…
horizonte y montaña.
Acalianos y Kilmes
bajo un cielo de estrellas,
eran cuerpos y almas,
eran cuerpos y almas.

Sagrado grito.
Resistencia entre cerros.
Conquista y pena
que abruma en el destierro,
a orillas del Plata,
donde morir de a poco
es salir del encierro,
es salir del encierro.

Cultura esclava,
de la real encomienda.
Muertos los ritos
por la cruz y por la espada.
Tenemos de ellos
lo que algunos escriben.
Solo pruebas fantasmas,
solo pruebas fantasmas.

Sudor de muerte.
Reducción de la Cruz Santa
de prisioneros,
puñal ensangrentado…
de cuerpo y alma,
más de sesenta años
después del mil seiscientos,
después del mil seiscientos

Sangre diaguita
de la pazioca etnia.
Lengua olvidada
de la verba kakana.
Oímos de ellos
lo que los otros dicen.
Y dicen casi nada,
y dicen casi nada.

Huesos silentes
en un sepulcro eterno
…futuros truncos
e historias que no fueron.
Y pese a ello
su imborrable presencia
¡memoria de los pueblos!
¡memoria de los pueblos!